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Beja · Portugal Correspondência · Interpretacção incerta

Do nosso amigo o ex.mo sr. D. Antonio Gonzales, recebemos a seguinte carta: Sr. director del Bejense.—Le suplico se sirva insertar en el periodico que v. tan dignamente dirige, las siguientes lineas que dirijo a mis amigos y discípulos de esta ciudad, por cuyo favor le viviré reconocido. Soy de v. S. S. S. Q. B. S. M.—Beja 24 de Enero de 1876.—Antonio Gonzales. A mis amigos y discípulos: Todos conocen las poderosas razones que me obligaron a partir de esta noble tierra. Aqui quedan, mis amigos, mis bienhechores, que aunque de ayer, á mi me parecen, mis amigos, mis bienhechores, de toda mi vida. Aqui quedan mis queridos discípulos, que ellos, con su respeto, su aplicacion, su relevante aprecio, supieron honrarme largamente al par que me creaban una posicion modesta para atender á la subsistencia de mi hija. Amistades de la mas grande valia, beneficios desinteresados, confianzas, atenciones de todos generos, todo cuanto el hombre puede anhelar, recibir de sus amigos; todo cuanto puede servir de consuelo en medio de las contrariedades de la vida, hélome aqui ofrecido, otorgado generosamente. Ingrato, el mas ingrato de los hombres seria si al partir de Beja no llevase en mi corazon la mas profunda gratitud; si mi corazon no sintiera el mayor desconsuelo. A mi gratitud solo podrá igualarse la gratitud del naufrago por aquel que lo arrancó de la muerte en medio de las olas enfurecidas! ¡qué naufrago de la sociedad era yo cuando llegué á estos sitios! y arrancado del abatimiento, de la melancolia, que conducen tambien á la muerte, fué por mano generosa! y mi desconsuelo al abandonar estas tierras, es tan grande, tan profundo, como grande y profunda es mi gratitud. Nadie que me conozca podrá dudar que no fué mi voluntad, que fué el deber de mirar por el porvenir de aquellos seres á quien tantas atenciones les debo, lo que pudo, con harto dolor mio, obligarme á salir de aqui donde con tanta estimacion y tan honrado vivia. A mis amigos, á mis bienhechores, les pido, que correspondan eternamente á el alto aprecio que les profeso, y que recuerden siempre el sincero reconocimiento que les guardo. A mis discípulos les pido, que en el estudio, en el amor á la ciencia, correspondiendo á la viva solicitud con que sus padres se afanan por hacerlos verdaderos hombres, no se olviden de que yo, poseido del mayor interés, quise tambien poner los medios para que consiguieran aquel fin tan elevado; que yo, por amor al estudio, por amor á la ciencia, veia en ellos, no discípulos simplemente, sino verdaderos compañeros, verdaderos amigos, que juntos trabajamos por el adelantamiento de todos, que juntos recorríamos los senderos de la verdad para llegar al templo de la ciencia. A todos les pido que á travéz de la distancia, que á travéz de los tiempos, no se amortiguen los sentimientos de simpatia que tanto me prodigaron, que tanto beneficio me concedieron. Si algun dia vuelvo á estos lugares me parecerá que nunca salí de aqui, tal es el vivo recuerdo que de aqui llevo; que á mis buenos amigos y á mis buenos discípulos les suceda lo mismo. Antonio Gonzales. Beja 24 de Enero de 1876.